La transición demográfica se refiere al cambio que experimentan las poblaciones de altas tasas de natalidad y mortalidad a bajas tasas de natalidad y mortalidad. Los niveles de natalidad y mortalidad altos evitaron que la mayoría de las poblaciones experimentaran crecimientos rápidos durante la mayor parte del tiempo. De hecho, muchas poblaciones no sólo no experimentaron crecimiento sino que se extinguieron completamente cuando las tasas de natalidad no compensaron las altas tasas de mortalidad. Eventualmente las tasas de mortalidad disminuyeron según mejoraron las condiciones de vida y la nutrición. La disminución de la mortalidad normalmente precede a la reducción de la fecundidad, lo que resulta en un crecimiento de la población durante el período de transición. Las tasas de fecundidad no decayeron ni tan rápidamente ni tan dramáticamente como las tasas de mortalidad, y, por ende, la población creció rápidamente.
Las etapas de la transición demográfica son las siguientes:
Etapa I - Alta tasa de natalidad, alta tasa de mortalidad = poco o ningún crecimiento
Etapa II - Alta tasa de natalidad, tasa de mortalidad en descenso = alto crecimiento
Etapa III - Tasa de natalidad en descenso, tasa de mortalidad relativamente baja = crecimiento lento
Etapa IV - Tasa de natalidad baja, tasa de mortalidad baja = crecimiento de la población muy lento
La transición demográfica tiene una quinta etapa. Cuando la fecundidad desciende a niveles demasiado bajos y permanece a ese nivel por un período prolongado, una tasa lenta de crecimiento de la población puede convertirse en una tasa negativa.
La experiencia limitada hasta la fecha muestra que el descenso de la fecundidad tiende a disminuir a menos de la tasa de reemplazo y (por lo menos hasta la fecha) permanecer ahí.